Una de las compras en las que la gente tiende a ahorrar son las tarjetas de memoria, optando por copias Made in China antes que por tarjetas de marca y que cumplen de verdad con la velocidad que promete su clase.
Lo que le suele pasar a esa gente es que al cabo de unos meses la tarjeta se le empieza a desmontar solita por todos los lados, da errores de lectura o escritura o cualquier otro problema. ¿Por qué pasa eso? Porque esas tarjetas cuesta fabricarlas muchísimo menos de lo que le cuesta a una marca que cuida el proceso como Lexar.
En el vídeo podéis ver como los chicos de Lexar hacen distintos test a las tarjetas de memoria para saber si cumplen las condiciones para ser vendidas, y es que cada tirada de tarjetas de memoria son probadas en más de 800 cámaras distintas para asegurar que funciona en todas ellas.
Más vale comprar una tarjeta de 30 euros en un año que tres de 10 euros en el mismo tiempo…
Fuente | PetaPixel



