Creo que una de las armas más grandes que tiene una persona con una cámara de fotos es la posibilidad de variar totalmente la toma en función del encuadre utilizado, y desde mi punto de vista el encuadre inclinado es una de las técnicas menos usadas en comparación con lo que nos da.
¿Qué nos transmite?
El encuadre inclinado da una sensación de rapidez, dinamismo y fortaleza a la fotografía que no se logra con el encuadre vertical u horizontal, buscando diagonales en las líneas que tracemos con nuestra mente a la hora de disparar y obteniendo resultados realmente satisfactorios en la mayoría de casos.
¿Cuándo lo uso?
Cuando te de la gana, ya que es un encuadre apto para casi todo tipo de situaciones, aunque desde mi punto de vista cuando mejor se comporta es con objetos estáticos y algunos paisajes, pero también es aplicable a personas y otros seres vivos. El límite lo pones tú.
La clave
Precisamente lo que le da toda la fuerza y espectacularidad a este encuadre es lo mismo que quizás te haya llevado a usarlo poquísimo o nunca: su uso es casi anecdótico para muchos fotógrafos y eso hace que sea uno de los grandes factores sorpresa que podemos encontrar.
Así que ya sabes, inclina la cámara y a disparar. Te sorprenderás.



