Si hay una edad en la que se sale bien en prácticamente todos los retratos (que no robados) es cuando se es bebé, ya que el brillo característico de los ojos y la suavidad de la piel siempre favorecen a un buen retrato.
Si a eso le sumamos un buen encuadre, un desenfoque bueno pero no excesivo y un bebé con ganas de salir en la foto nos da como resultado lo de arriba, una maravilla y preciosidad.
Flickr | Tracy Raver



