Esta es posiblemente una de mis técnicas preferidas sin lugar a dudas en lo que es la fotografía que se sale un poco de lo habitual, ya que estamos realmente haciendo varios pasos intermedios para llegar al disparo final, un poco al contrario de lo que buscan los fans de la lomografía.
Para realizar una fotografía como la que veis encabezando esta entrada necesitamos básicamente muchísima paciencia, bastante tiempo para ir haciendo pruebas y un dispositivo electrónico que nos permita ver una foto a pantalla completa o ponerla de fondo de pantalla, por lo que un ordenador, móvil o consola portátil bastará.
El proceso os lo podéis imaginar: primero hay que calcular dónde debemos sacar la foto que colocaremos en el dispositivo B (siempre con más ángulo, para poder recortar agusto), para luego transferirla al dispositivo con valores de color correctos para que no desentone y finalmente retratar el resultado final.
Os animo a intentarlo, pero avisados quedáis de que es algo realmente complicado y que requiere bastante tiempo y práctica.
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